Septiembre 29th, 2011

Anem al Teatre Capítol 2

En aquest nou capítol recordem a Jordi Dauder que ens ha deixat el passat 16 de setembre, parlem de la bona arrencada de la temporada de teatre a Barcelona i us expliquem que hem anat a veure “El Xarlatan” del Quim Masferrer al Club Capitol.

Anem al Teatre, Capítol 2

Septiembre 29th, 2011

Roda el món i torna al Born

Després d’uns quants anys allunyat del medi radiofònic al que vaig estar lligat en cor i ànima, torno a les ones per fer una secció setmanal amb el company i amic Òscar Martín a la Cadena Pirenaica de Ràdio i Televisió. Cada dijous a Ràdio Valira i cada divendres a Pròxima FM, parlarem de teatre. Per tant uneixo les dues meves passions i de les quals n’he fet l’ofici i el benefici. El títol no enganya a ningú, parlem de teatre. Analitzem la cartellera barcelonina, anirem a veure les obres i us faré cinc cèntims del que m’ha semblat des de la meva particular visió. Aquí us deixo el primer programa en el que vam fer un repàs a l’anterior temporada teatral i les expectatives de la que tot just hem inaugurat. I us fem la primera recomanació de la temporada: el musical “Pegados”

Anem al Teatre.  Capítol 1

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Molta Merda!

Molta Merda

Julio 5th, 2010

Yo estaré el sábado en la manifestación a favor de l’Estatut

diada19771Este sábado pienso asistir, si el inminente nacimiento de mi hijo no lo impide, a la manifestación a favor de l’Estatut de Catalunya, diezmado por el Tribunal Constitucional.  Lo hago convencido por muchos motivos, pero fundamentalmente por el respeto que nos merecemos como pueblo. Un respeto que me veo en la obligación de defender especialmente  infundido por la memoria de mi padre. Él, murciano de nacimiento,  llegó a Catalunya unos años más tarde que mi abuelo. Eran los años previos a la exposición de 1929 y trabajo no faltaba. Ellos fueron la mano de obra que construyó el metro de la ciudad y que con su esfuerzo y sufrimiento forjaron un país más próspero económicamente y donde finalmente tuvieron una oportunidad para tirar adelante nuestra familia. Mi padre siempre estuvo agradecido a esta tierra y  lo expresaba de muchas maneras. Se esforzó en aprender catalán, en entender la idiosincrasia de nuestra sociedad y sobre todo a querer y respetar a un pueblo que le había acogido como uno más. Y se encargó muy mucho de hacérmelo entender. Bien es cierto que mi familia no lo tuvo fácil. De clase humilde y trabajadora recaló en el barrio del Bon Pastor de Barcelona en las denominadas “Casas Baratas” gracias a la “caridad” de las autoridades del momento. Ahí he vivido gran parte de mi vida, rodeado de gente de aquí, de Andalucía, de Murcia, de Aragón, de León, de Galicia y de tantos rincones de España que también se vieron atraídos por la demanda de mano de obra. Vivir en ese entorno también ha forjado mi personalidad acentuando valores como la solidaridad y el compromiso. Ese ambiente obrero y popular hasta donde yo recuerdo y hasta donde yo sé, nunca ha tenido ningún problema de convivencia ni de desapego al país que lo acogió. Cuando escucho algunas bravatas sobre el conflicto lingüístico no puedo evitar en pensar en mi madre. A punto de cumplir los 80, nunca ha hablado catalán y nunca ha tenido ningún problema por ello. Ni tan siquiera ahora que está bregando con la administración por el cambio de su “casa barata” a un nuevo piso.

Por otro lado, como hijo de inmigrantes y nacido aquí, tengo la suerte de compartir mi vida con una mujer cuya familia es catalana de muchas generaciones atrás. A lo largo de estos años de convivencia con ella he descubierto los difícil que lo tiene un catalanohablante para poder expresarse en su lengua materna con normalidad. Por eso entiendo su indignación cuando desde la “caverna mediática” se insiste en abonar el conflicto. Mi familia y la suya se entienden perfectamente, en catalán y en castellano sin ningún problema. Mi padre estaría muy orgulloso de esta normalidad y de que su nieta crezca en medio de esa tolerancia y riqueza. Estaría encantado de ver como esta sociedad ha madurado hasta asumir sin nignún problema que  un emigrante como él haya llegado a la presidencia de la Generalitat . Porque mi padre estaba convencido que el espíritu de la transición haría posible una España plural.

Y por eso me manifiesto, porque todo ese legado está en juego. No me manifiesto en contra de España. Me manifiesto en contra de una manera excluyente de entender España; la que no respeta la pluralidad; la que no entiende que existen más idiomas que el castellano; la que no respeta las voluntades de los parlamentos soberanos; la que tumba por vía judicial lo que no ha conseguido por la vía popular;  la  que se llena la boca de constitución cuando ni tan siquiera la defendió; la que permite que haya otros estatutos con artículos exactamente iguales a los que han declarado anticonstitucionales en Catalunya; la que es capaz de enfrentarnos con mentiras e intoxicaciones a través de los medios de comunicación; la que nos insulta cada día sin miramientos. Yo estoy en contra de esa España jacobina.

Hasta ahora, tampoco he comulgado con una Catalunya independiente. No voy a sorprender a nadie si os digo que siempre he creído en una Catalunya  plenamente reconocida e integrada en una España federal y a poder ser republicana. Y digo “hasta ahora” en toda la plenitud de su significado. Porque una vez que la vía autonómica y federal ha topado una y otra vez con esa España más rancia que se empeña en no reconocer la pluralidad, ¿qué camino nos queda? ¿Qué se nos ofrece como alternativa? Luego se extrañan que crezca el independentismo, pero si lo están abonando día tras día. Cada vez que el Tribunal Constitucional exime la sacrosanta “indisoluble unidad de España” como argumento para no reconocernos como pueblo, somos muchos los que nos cuestionamos qué coño estamos haciendo aquí ayudando a sustentar un tinglado con el que no comulgamos.

Por eso yo estaré el sábado en la manifestación. Asistiré a pesar de los políticos, de sus intereses electorales y de su manera de entender la política que provoca desafección entre la ciudadania. Estaré presente a pesar de la crisis y de que muchos piensen que hablar de l’Estatut en momentos críticos como el que vivimos es marear la perdiz. Yo creo que una cosa no quita la otra.  Acudiré con mi hija, porque su futuro depende en parte  del respeto que nos ganemos como pueblo. Tengo la obligación de defender los valores que me transmitió mi padre y el espíritu de reconciliación que emana de una Constitución que ahora sus más acérrimos detractores se han hecho suya sin miramientos.

Por eso el sábado defenderé mi derecho a que me dejen decidir qué quiero hacer una vez que nos han dado con la puerta en los morros. ¿Seguimos picando a la puerta o decidimos mudarnos?